Ordenar el patrimonio también forma parte de la separación
La liquidación del régimen económico matrimonial exige identificar qué bienes y deudas deben incluirse, determinar a quién corresponden y calcular correctamente las cantidades que, en su caso, deban compensarse entre los cónyuges.
Analizamos cada situación de forma individual, tanto cuando existe acuerdo como cuando las diferencias económicas hacen necesario acudir a un procedimiento judicial.
01Sociedad de gananciales
Cuando el matrimonio se encuentra sujeto al régimen de gananciales, estudiamos qué bienes tienen carácter ganancial y cuáles son privativos de cada cónyuge.
Revisamos las adquisiciones realizadas durante el matrimonio, las aportaciones efectuadas por cada parte y las cargas que puedan afectar al patrimonio común para determinar qué debe formar parte del inventario.
02Bienes y reparto entre los cónyuges
Identificamos y valoramos los bienes que deben repartirse, como viviendas, vehículos, cuentas bancarias, inversiones u otros derechos económicos.
El objetivo es establecer un reparto claro y equilibrado, teniendo en cuenta la titularidad, el valor de los bienes y las circunstancias concretas de cada caso.
03Deudas, préstamos y cuentas pendientes
La liquidación no se limita a repartir los bienes. También es necesario determinar las deudas y obligaciones que deben tenerse en cuenta, incluidos préstamos, cargas y cantidades pendientes.
Analizamos la documentación disponible para evitar que queden obligaciones fuera del reparto o que uno de los cónyuges asuma cantidades que no le correspondan.
04Separación de bienes
En régimen de separación de bienes, cada cónyuge conserva, con carácter general, la titularidad de sus propios bienes, pero pueden existir bienes adquiridos conjuntamente y cuestiones económicas pendientes de resolver.
Estudiamos la titularidad de cada activo, las aportaciones realizadas y las obligaciones comunes para determinar qué debe hacerse con los bienes compartidos y las cantidades pendientes.